Dicho y hecho, hoy hizo más calor todavía (creo que debe haber hecho 35 grados o un poco más) y mucho, mucho sol.
Cerca del mediodía llegué a Potsdam, y fui caminando hasta el palacio Sans Souci. Lo primero que hice fue ir a comprar la entrada al palacio, para evitar que se agotaran, porque como el palacio es patrimonio de la UNESCO, sólo pueden vender 2000 entradas por día, y se tienden a agotar entrada la tarde. Me tocó un turno a las 14:10, por lo que aproveché el tiempo que tenía (alrededor de 1 hora) para almorzar. Lamentablemente no te dejan sacar fotos dentro del palacio, por lo que no les puedo mostrar cómo era, pero debo decir que si bien tenía una idea del significado de la palabra Rococó, ahora lo entiendo perfectamente (y sigue sin gustarme :-p). A pesar de no compartir el gusto por dicho estilo, tengo que decir que el palacio es espectacular, y todas las habitaciones, impactantes (en particular una, en el centro del palacio, que era toda de marmol, con una cúpula abierta en el centro).
Después de la visita al palacio, me fui a pasear por los jardines, y en la visita a unas ruinas que se encuentran ahí, me enteré que son ruinas "de mentirita", que fueron construídas para el palacio, como decoración (paisajismo).
También visité una casa de té construída al estilo oriental (o algo así) y unos baños romanos (aunque esto fue al final, y ya no tenía ganas y no entré).
El día fue agotador, todo el tiempo al sol calcinante, me debo haber quemado un poco. Pero no me importó el calor ni el sol, porque después de tanto tiempo, los extrañaba, y además, sé que esto no va a durar, y entonces lo aprovecho meintras está. Otra cosa sería si este clima fuera la norma.
Llegué de nuevo a la casa de Julia, como a las 19 hs, me preparé un licuado de banana (que rico!) y me fui a duchar. Después me quedé tranqui, tocando un poco la flauta y descanzando.
Ahora estoy por salir a comer algo, y después me encuentro con Lucas en el bar al que fuimos la otra vez, para ver la final de la Copa América: Argentina - Brasil ... qué momento!
Mañana será mi último día en Alemania, así que lo voy a disfrutar, pero relajadamente. Es increíble cómo el clima te puede afectar el humor y las persepciones. Hace unos días estaba chinchudo, y ahora pienso lo bien que aproveché el tiempo en Berlin, y que la visita me salió redonda.